El individuo pensante como puro individuo es de lo que trata este ensayo. El yo es el estudio de este ensayo sobre la metafísica de la libertad humana.
Cuando me refiero a metafísica me refiero a los límites que impone tanto el súper-yo como el ello al yo. En el principio de la realidad lógica, el “yo pensante”, como el ajuste a la realidad y me refiero a la carencia de sentimientos agradables o excesivamente agradables, como ausencia de patologías que desajusten al individuo de un “principio” de realidad.
La armonía de estas tres instancias de la personalidad es casi imposible, o muy difícil ya que el “ello” es el placer desmedido. La atención la centraremos en el súper-yo y el yo. El súper-yo es el punto mas importante de este estudio. Digamos que una vez madurado el cerebro y quedando el ello como residuo el yo y el súper-yo interactúan entre sí. El súper-yo como principio del bien moral reprime y restringe los impulsos indeseables. El “yo pensante” como principio de la realidad lógica o deductiva y como tal también matemática queda como núcleo del aparato mental, como lo aperceptivo, como lo que da la auto-observación. Este es un resumen humano de la armonía del “yo pensante”, del yo matemático o lógico. En filosofía la crítica a las matemáticas o el análisis es el siguiente: 2+2=4 o 3x2=5. Esto quiere decir que solo en lo matemático estamos todos los seres humanos deacuerdo ya que nadie puede negar que 2+2=4 o que 3x2=5. Por lo tanto es el yo lógico el núcleo del aparato mental como individuo libre y humano, como un yo auténtico.
Ahora bien, el yo pensante que hemos definido como lógico o deductivo es relativo. Einstein decía: las matemáticas solo existen en lo abstracto y no en la vida real. El súper-yo es un principio de restricción, en pocas palabras, el proceso de culturización, y el “ello” aunque quede como residuo llega siempre al yo con impulsos indeseables. Como producto nos queda que el proceso de culturización es vastísimo ya que la tensión del súper-yo y el ello con el yo deductivo, con el núcleo del aparato mental va creando “capas” y mas “capas”, un ascenso o un descenso en la capacidad deductiva del “yo pensante” – que hemos definido como deductivo o lógico-. Por lo tanto la realidad es un ascenso y un descenso de la capacidad deductiva. Esto es, que la realidad no la podemos palpar, ni oler, ni tocar. Quizás esa tan ansiada realidad que no podemos tocar, ni palpar sea algún tipo de nirvana o sueño perfecto, donde no hay tiempo espacio o causalidad. Quizá ese nirvana sea esa tan ansiada libertad que deseamos todos…por lo pronto nos tendremos que aconstumbrar a una libertad un poco mas humilde que es la que he expuesto, pues a la vez este ensayo podría ser un ensayo sobre las nuevas costumbres , esto es, quizá en esta nueva metafísica de las costumbres, en ese ascenso y ese descenso de la capacidad deductiva esté lo eterno de nuestra vida, la inmortalidad, esto es, una línea que nunca cruzamos hacía esa tan ansiada realidad que no existe nada mas que en nuestra imaginación.
En lógica, una deducción es un argumento donde la conclusión se infiere necesariamente de las premisas
En lógica, una premisa es cada una de las proposiciones anteriores a la conclusión de un argumento
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