25.3.12

LA MAGIA DE LA ALQUIMIA. RELATO


Estaba sola en su habitación, Carolina fue descendiendo al fondo de su ser y no encontraba mas que miseria, pero algo bonito latía en su corazón. Quizás en que se va a morir del todo lo sabe de verdad, pero también lo siente en su corazón. ¿Y que siente? Cuando escuchas a tu corazón sabes comprender el mundo, a las gentes, y sabes comprender los errores. Los latidos del corazón no son ecos de conciencia, sino que escuchas y sientes el dolor ajeno, el dolor humano, que incluso en muchas ocasiones se convierte en absurdo. Carolina padecía de ese dolor absurdo que a veces sentimos los humanos, por que Carolina vivía en ese mundo absurdo que es el mundo de las apariencias. Muchas veces tumbada en su habitación se hacía la misma y la misma pregunta...¿Por qué sufrimos tanto? Pero era una pregunta sin respuesta.

Somos absolutamente todo lo que interpretamos, la mente humana mantiene una autocharla con nosotros mismos en su impulso de llegar a la realidad. Pero a veces el pensamiento se puede deformar al interpretar mal los sucesos de nuestra vida cotidiana.

Augusto era precisamente de aquellas personas que se podrían considerar que son un bien para la humanidad. Por que...¿Los sentimientos intelectuales promovidos por la autoexcitacion amorosa en decir por el yo o por el ego... son legítimo derecho de la gente rica? Augusto era un ser tremendamente castizo hijo de familia humilde y trabajadora. Augusto poco a poco fue trabajando lo intelectual es decir la razón divina, la razón cálida. Si por que la razón es una potencia que evoluciona con el pensamiento, y no hay pensamiento por muy frío que sea con no tenga una pizca de calor. No existe sentimiento mas castizo, es decir, mas tradicional, que ordenar el mundo en fórmulas vivas. Por que los sentimientos intelectuales no son otra cosa que fórmulas vivas, carne palpitante de la naturaleza. La idea de un Dios que solo se ama a si mismo es un disparate de idea, Dios está en todas partes. Pero lo que no comprendía Augusto es en separar, es decir, razonar, que el pensamiento unificado de una nación no tiene nada que ver con la unidad, es decir, con el sentimiento, con el amor. Su dolor no era absurdo, pero siempre tenía la sensación de estar al borde del abismo. Si, por que la razón y el sentimiento se contradicen, era como el incesante ruido de una cascada, no para y no para de sonar, y en ella ves un abismo.

Carolina y Augusto son una pareja de enamorados que vivía en un pueblo llamado la Romana. Era invierno de 2005 y amaneció un pueblo nevado, un manto blanco de nieve cubría toda la ciudad. Augusto abrió la ventana de la habitación y quedó maravillado al ver todo el pueblo cubierto de blanco. Augusto cogió el 4x4 y se dirigió hacía el interior del pueblo hacía el interior de la provincia. A lo legos Augusto vio un restaurante, paró el 4x4 en el parkin del restaurante y entró a la cafetería a tomarse un café. El cuerpo y la mente de Augusto se llenó de nostalgia, una nostalgia tal vez provocada por la sensación de unidad que provocaba la nieve. A Augusto le volvió a pasar esa extraña sensación de cuando España era castiza de verdad, de cuando existía un pensamiento único, una nostalgia que embriagaba toda su mente. Quizás es la quietud del paisaje, quizás la sensación, de que, inlcuso, por la noche la nieve alumbra. Augusto reflexionó en el bar, pensó que cuando tuviera hijos les iba a dar una educación diferente a lo que a sido la educación castiza, la educación que han tenido muchos niños junto a los curas. Augusto reflexionó que el psique del ser humano, es decir, con lo que interpretamos a Dios y al mundo esta enfermo por una mala educación. Dios es algo tremendamente profundo que evoluciona, el error es haberle puesto un nombre, valorar algo tan vivo y tan bello. De repente sonó el movil de Augusto, era Carolina- su esposa- que preguntaba por el, Carolina le digo a Augusto que en el pueblo estaba callendo una copiosa nevada, Augusto volvió la cabeza y vio como también nevaba en la zona donde estaba el restaurante. Todo en menos de 45 minutos quedó bajo un mando espeso de nieve- unos 50 centímetros-. Augusto quedó atrapado intento regresar a pueblo pero el 4x4 derrapaba en la nieve. Carolina se asustó muchísimo en ese momento a Carlina se le apareció una película de imágenes sin contenido, a Carolina le dio un ataque de nervios de los que padecía de vez en cuando. Augusto le digo que se calmara que estaba bien refugiado del frío, que en cuanto pudiera regresar al pueblo la llamaría. Augusto fue hacía el coche, allí en el 4x4 tenía algunos libros decidió coger uno llamado En Torno Al Casticismo de Miguel de Unamuno. En ese libro Miguel de Unamuno explica la realidad subyacente formada por los hombres anónimos. Augusto mientras leía el libro junto a la chimenea del restaurante pensó el tremendo impulso que hay en las gentes de llegar a la historia, de salir en la televisión. En ese ambiente apacible para Augusto, Augusto reflexionó y pensó que hay mucha más vida en las cosas pequeñas que en las que son grandes, el corazón es pequeño, pero es una fuente de vida increible, y también de espiritualidad. La mente es retorcida por naturaleza y el mundo hay que comprenderlo con el corazón. Augusto se levantó y se dirigió hacía una ventana, seguía nevando con fuerza. Augusto se dirigió hacía el 4x4 y cogió otro libro, este hablaba de las emociones. Fue un regalo que Carolina- su esposa- le hizo. Tanta nostalgia había en Augusto que casi llegó a comprender lo que son las emociones, Augusto pensó que también en la emoción continua, es una incesante cascada la que estás escuchando, un estruendo, oyes el estruendo del mundo, el dolor y el sin sentido, la razón de la sin razón. Pero... un Español ¿Deja de creer tan facilmente? Carolina creía, creía en los latidos de su corazón, y como el corazón embriaga el alma de verdad y te regala momentos agradables. Por que...¿Qué de verdad tiene el amor? ¿Qué de verdad tiene una relación amorosa entre un hombre y una mujer? Es el para que en lo que fallamos todos y ahí la verdad de que han dejado tantos hombre que lo mas importante es creer en ti mismo. ¿Cómo? ¡Como sea! He ahí la nostalgia de Augusto la grandeza de las obras que han dejado algunos hombres que incluso muertos, - sus obras-siguen en el corazón de la humanidad.

De repente paró de nevar pero el camino estaba intransitable. Augusto intentó regresar al pueblo pero el coche resbalaba. La temperatura era de -4 grados centígrados y lógicamente la nieve iba a quedar congelada toda la noche y además se formarían capas de hielo. Augusto llamó por teléfono a Carolina y le dijo que pasaría la noche en el hotel del restaurante, que no se preocupara por nada que por el medio día del día siguiente regresaría al hogar. Carolina sintió un alivio al comprender que a su marido no le pasaría nada, y que regresaría al día siguiente. También en el hogar de Augusto y Carolina había una chimenea, Carolina cogió una carpeta, se sentó junto a la chimenea y empezó a escribir algo así como lo que sería el comienzo de un diario, por que la gran virtud de Carolina es que ella nunca a sido esclava de sus palabras porque siempre calló ante las críticas de los demás y junto a Augusto pudo salir relativamente del mundo de las apariencias, ya apenas se le aparecía- por la mente- esa dolorosa y absurda película de imágenes sin contenido. Carolina recordó el día que comprendió que su neurosis no era nada comparada con lo que en realidad era ella -el yo-. Fue una época en que Augusto también padecía de un poco de neurosis, incluso tuvo que necesitar a una psicóloga para curarse de algo que por ejemplo en Estados Unidos es una cultura. Fue una época en que Augusto le hizo comprender que con el corazón que tenía y su fuerza del creer nunca estaría sola en el mundo, por que el verdadero lenguaje del corazón es el siguiente: nadie está solo en este mundo. Quien está solo es por que quiere o por que lo necesita. Augusto le hizo comprender que hay que respetar la intimidad del prójimo y que no hay que globalizar los problemas psicológicos que tenga cada uno, hay que empezar por uno mismo, comprender que el yo es más que el mundo y que una vida vale la de todos. Si te propones eso seriamente y sobre todo con voluntad puedes vencer la neurosis y salir del mundo de las apariencias. En aquella época Carolina y Augusto practicaba unas técnicas de respiración con una vela y aparte unas técnicas fisiológicas para relajar el cuerpo, Augusto no lo hacía por lo espiritual sino para poner un poco de orden a la razón. A partir de esos momentos el corazón de Carolina empezó a regalarle momentos agradables y una fe ardua y fuerte empezó a brotar de Carolina.

La verdadera fe consiste en creer en lo que no se ve. ¿ Y que no se ve? Lo que no se ve solo está en el corazón que lo real también está en el corazón y que el corazón aunque parezca mentira también tiene sus razones por que ni te enamoras en dos días, ni te desenamoras en dos, al igual que puedes caer en el desamor en cualquier momento de, simplemente, un día.

Pero aquel día gélido y nevado del invierno del 2005 todo era una sensación de amor y reflexión. Y se que la nieve es la gran niveladora lo junta todo pues incluso por la noche la nieve alumbra. El blanco- color de la reflexión- embriaga de nostalgia al alma más sencilla, junta el parque de niños, junta a vecinos y amigos, para la vida, para a los coches y incluso de noche la nieve alumbra. Por que... ¿Como podemos saber que es la vida si no la paramos un poco? Eso es cosa de la razón divina...

Augusto se dirigía hacía la habitación que le había asignado, tuvo la sensación de morir, si por que el Dios de la Razón es un dios que muere solo, es un Dios que se diluye en su propia contemplación, es un Dios que sabe cuando le llega su última hora, lo siente en su corazón. Si, por que al igual que quien sabe que morirá del todo siente la humanidad en su corazón, quien duda toda su vida de si morirá del todo, cuando llega su última hora lo siente en su corazón.

Amaneció una mañana nueva con una nueva frescura, había un sol radiante y las temperaturas habían subido lo suficiente para que la nieve se deritiera un poco. Augusto cogió el 4x4 y regresó a la Romana. Todas las montañas estaban nevadas. De repente Augusto dejó de escuchar a su corazón, y su mente se empezó a fragmentar un poco, era lo retorcido de su mente que lo separó de la magia que vivió esa noche en aquel restaurante. Augusto volvió a sentir por sus oídos el estruendo del mundo, el dolor absurdo, el sin sentido, la razón de la sin razón, pero volvía sentir nostalgia por su cuerpo y mente, necesitaba ver a Carolina.

Cuando Carolina despertó, un sol radiante se asomaba por el horizonte. En ese momento Carolina recordó una maravillosa noche que pasaron los dos juntos, en las fiestas de las hogueras de Alicante. Carolina tenía un escrito sobre esa maravillosa noche, mientras llegaba Augusto Carolina recordó Aquella maravillosa noche que pasaron juntos. Carolina bajó al sótano de la casa abrió un cofre donde habían innumerables fotos.... buscó y buscó el manuscrito. Al final lo encontró, fue hacía la chimenea y empezó a leerlo, el manuscrito decía lo siguiente:


En una noche estrellada, no recuerdo bien el día, pero si el mes y el año: Junio de 2004. Vi la vida, en la mirada de una chica. Todo empezó por la mañana, decidimos irnos a pasar un día en la playa. A mí me encantaba pasear orilla de la playa. Pasear en la orilla de la playa me parecía una experiencia muy relajante. Paseando orilla de la playa, mi mirada se dirigía hacía las explosivas rubias que también paseaban acompañadas de sus amigas o amigos. Me encantaba reflexionar cuando las olas del mar acariciaban mis pies. Le dije a mi chica que tardaría un poco en volver, por que me recorrí toda la playa. Cuando paseaba, reflexioné sobre si alguna persona, en la historia de la humanidad, había muerto sabiendo lo que es verdaderamente la vida. De repente mi mirada, que se dirigía hacía las explosivas mujeres, se dirigió hacía el mar. Pensé de convencer a mí chica de hacerlo en el agua. Llegué a donde estaba ella, ella estaba tumbada esperándome con ansiedad, al llegar a ella me tumbé a tomar un poco el sol, la brisa soplaba con mas y más fuerza y la sensación empezaba a ser muy agradable. Después, al poco rato, empezamos a conversar, fue una conversación muy fluida, nuestras almas estaban en conexión, y también nuestros corazones, cada vez me encontraba mas cómodo con ella. En la conversación le dije a mi chica que tenía la sensación de que ya ha había pasado eso, como si ya lo hubiera vivido. La brisa soplaba con más y más fuerza…

Nos tumbamos a tomar el sol, de repente, mientras dormía, sentado en la arena de la playa, empecé a escuchar una voz. Era el de los refrescos y el agua, le dije que se acercara, le pedí una botella de agua. Tenía mucha sed…era como si la brisa del mar nos llevara a los dos mar adentro.

Decidimos darnos un chapuzón, ella no sabía nadar, luego la cogí y nos fuimos muy adentro, donde nadie nos viera. Antes de empezar a hacer el amor , salieron dos lágrimas divinas de mis ojos… cuando volvimos orilla de la playa, mi chica me comentó que había sentido algo muy especial.

Regresamos hacía el pueblo el mi automóvil, de repente, por el camino empezaban a verse montañas, el relieve casi era una representación de mi alma, lo allanada que era en la playa, y como todo se empezaba a fragmentar en mi conciencia, al ver aparecer por el camino, regreso al pueblo, montañas. Me costaba distinguir y separar y le pregunté a mi chica que había sentido, cuando hacíamos el amor en la playa, me contestó que se lo guardaba para ella. En el coche empecé a sentir dolor, era algo irracional.

Llegamos a su casa, nos duchamos juntos, y a continuación comimos. Los oídos, me dolían un poco, quizás por la constante melodía de la playa. Sentí que necesitaba dormir un poco, así que me eche una buena siesta. En la cama, mientras dormía, todavía escuchaba la melodía de la playa, todavía estuchaba, el ruido de las olas y de la brisa, era como una espiral, un círculo perfecto, era como el infinito.

Cuando llegó la noche, decidimos volver a la playa, pero ahora iba a ser a la zona de discotecas. Ella se puso un vestido negro, sus pechos estaban sueltos igual que su pelo, una melena rubia y larga que sobrepasaba su cuello, un cuello del que iba atado un colgante que le regalé la noche de fin de año. Yo me asomé al balcón y miré el firmamento. Tuve otra vez esa sensación de que había vivido ya ese momento. Cogimos el coche y fuimos otra vez a la costa en busca de diversión. Fuimos a Alicante, era junio del 2004 y Alicante estaba en fiestas, eran las hogueras. En el coche, cuando nos dirigíamos hacía Alicante, sentía todavía el roce de la brisa del mar en mi cuerpo, quizás mi alma, y la de mi chica, se estaban rozando, era algo irracional. ¿Por qué se rozaban aquel día las almas de ella y la mía? Digo que es algo irracional, quizás no todo sea materia, como se supone hoy en día la ciencia.

Reflexiono ahora y pienso que el instinto de personificación, es decir, el impulso a serlo todo, es irracional, como es en el fondo el amor, irracional, y reflexiono ahora que eso me gusta o me agrada. Pues…!Que aburrida sería la vida si todo fuera materia! La ciencia es algo que me aburre, lo real es la humanidad, y de la humanidad brota el arte y el amor. Un ejemplo fue, aquella estatua, - o eso parecía- mi chica le hechó una moneda, y lo que parecía una estatua empezó a bailar, mi chica no paraba de reírse, le hizo mucha gracia. Seguimos paseando, más adelante, en el paseo de la explanada, volví a ver otra estatua, esta vez era un payaso, era increible, ni se inmutaba. Le heché una moneda, y, sijilosamente le dío una rosa a mi chica. Otra vez tuve la sensación de aver vivido eso alguna vez.

Fuimos a pasear al puerto, nos sentemos en un banco, y ella me confesó lo que había sentido en la playa cuando estábamos haciendo el amor. Me dijo que le había aparecido una imagen, yo le dije que quizás esa imagen había sido la representación de Dios. A partir de ese momento ya no tuve esa extraña sensación de haber vivido los momentos que mis "ojos" veían. La piel se me puso de gallina, y le di un consejo a ella, le dije que no razonara ese momento.

Después fuimos a bailar a una barraca, nos sentíamos muy sueltos, y pronto entremos en el "alma de la fiesta". Bailemos mucho, hasta las cuatro de la madrugada, a esa hora decidí que deviamos irnos de allí, ella no quería pero yo le insistí. Cogimos el coche y regresamos al pueblo. De camino al pueblo, existe un pequeño santuarío donde hay una cueva, de le llama la Cueva De San Pascual, en un pueblecido llamado Orito. Suvimos con el coche hasta la cueva, la cueva estaba llena de ramos de flores, y dentro de unas rejas, había una estatua que representaba a San Pascual "el Santo". Esta vez la estatua era de verdad. A continuación nos dirigimos hasta el coche, cogí la rosa que le había dado "el artista" y la llene toda de pétalos de rosas y le hice nuevamente el amor.

Estábamos los dos en el interior del coche, arriba en la cueva, cuando empezó a soplar un viento fuertísimo, con rachas que superaban a veces, los sesenta kilómetros por hora. Todavía recordaba, la melodía del mar. Con lo que ese viento fortísimo me pareció como un estruendo, todo me volvió a parecer irracional. Volví a sentir dolor en los oídos, pero esta vez, no por la melodía del mar, sino por el ruido de ese incesante viento que soplaba. A los pocos instantes, empezó a llover. Primero llovía con moderación, después empezó a caer con mas y más fuerza. Fue curioso, pero aquella melodía del mar, desapareció de mis oídos. Mientras llovía, dentro del coche, surgió una conversación...

Llegó la hora de la despedida, cuando lleguemos a su casa los dos nos mirábamos con cara de circunstancias, ella me dió un beso y se fue a su casa. Yo, regresé a mi pueblo, ya que los dos vivíamos en pueblos distintos. Reflexionando, mientras conducía regreso a mi pueblo, pensé en aquella teoría, la del caos. Esa teoría dice; que "el simple aleteo de una mariposa, puede provocar un huracán en el otro extremo del mundo".

Augusto abrió la puerta de la casa. Carolina se extremeció al verlo. Era como si todos sus huesos se estuvieran echando a reír. Empezaron a conversar:

- Sabes, Augusto acabo de leer aquel manuscrito que escribiste, - dijo Carolina-.
- No tengo ganas de hablar contigo Carolina.
- ¿Y por que? - dijo Carolina.
- No se... he tenido aquella desagradable sensación, no se... como si hubiera sentido un desamor.
- ¿Un desamor? ¿Cómo? De mí. Dijo Carolina.
- No hacía ti no, sino hacía todo, y es curioso por que mi corazón me ha regalado unos momentos de felicidad en el restaurante donde he pasado la noche. Dijo Augusto. Sabes Carolina en el fondo sigo teniendo todavía un poquito ese problema por el cual tuve que ir a una psicóloga.
- Cual, lo de las crisis de Angustia. Dijo Carolina.
- Si sobre las crisis de Angustia. Me conoces Carolina sabes que mi religión no es otra que soñar lo imposible, está en mi.
- Tengo una idea, que tal si hacemos un viaje, nos vamos lejos, muy lejos a vivir una aventura. Dijo Carolina.
- Iremos a visitar el paisaje verde de la Asturias. Dijo Augusto.

Carolina y Augusto cogieron un vuelo rumbo a Asturias. Llegaron a un hotel de tres estrellas. Subieron a sus habitaciones y lo primero que hizo Augusto es subir las persianas de la habitación. Todos los montes y los prados que se contemplaban en aquel pueblecito estaban repletos del color de la esperanza- el verde-. Carolina esperaba ansiosa que su corazón le regalara otro momento de felicidad junto a Augusto.

Al día siguiente cogieron el 4x4 y fueron a visitar todos los monumentos históricos que habían en el pueblecito. Primero fueron a un santuario y después se dirigieron con el 4x4 hacía una inmensa cueva donde habían enormes Escalagtitas colgando sobre los techos de la cueva. También habían enormes cascadas. Augusto se dirigió hacía una cascada. De repente un monje se acercó hacía él, el monje era tremendamente sabio y pronto detecto en Augusto que le estremecía el ruido de las cascadas. El monje de dijo a Augusto que el dolor más absurdo en el cual caemos los seres humanos es el de sentirnos solos. El monje le confesó que era alquimista, que siempre tuvo un sueño que cumplir lo supo desde muy pequeño. Y el sueño que quería cumplir era conquistar una montaña, una bella montaña de unos 3000 metros de altitud que había cerca del monasterio, y que desde esa montaña se divisaba todo el Océano Atlántico. El monje lo miró fijamente a los ojos y le dijo que el era el elegido para subir esa montaña junto a él. Empezaron a conversar:

-Sabes Augusto. -dijo El monje alquimista-.Veo en ti y en Carolina algo especial, haveis escuchado el lenguaje del corazón. Te voy a contar una cosa; algo relacionado entre el caos y el orden. El alquimista esencialmente, ordena el caos reinante en la creación o lo que es lo mismo hacer que la materia se purifique y se complete, regresando a la unidad originaria por medio de la anulación de la dualidad.

-Pero no piensas que tal y como está el mundo, es indispensable la función de la razón, es decir, distinguir y separar. -dijo Augusto-.
-Sabes una cosa, sabes por que a veces incluso a un ser como tu, siente esa angustia existencial.
- La verdad es que no lo se del todo bien- dijo Augusto-.
- Pues por que retuerces tus pensamientos a tu forma de ser.- dijo el monje-.
- Si es cierto me lo dijo la psicóloga. Dijo Augusto.-
- Pero eso no te pasa por que seas malo, sino por que eres mas cerebral que emocional. Y estoy convencido que has creado un universo de ideas. -dijo el monje.-
- Si pero el hombre construye un universo de ideas pero vive en una choza. -dijo Augusto.-
- Cierto Augusto.
- Sabes otra cosa Augusto. Esa montaña que vamos a escalar, representa en esta aldea la fe.
- -¿La fe en que?
- En que las pequeñas cosas conspiran contigo para que tus sueños se hagan realidad. Dijo el monje-.Esa es la fe del alquimista.

A la mañana siguiente comenzó a caer una copiosa nevada sobre el pueblecito en que se hospedaban Augusto y Carolina. Augusto fue a visitar al monje, el monje le dijo que, ver la copa de la montaña era un acto simbólico de fe. Ver como la copa de la montaña se llena de nieve y como los copos de derriten en un lago que había cerca de la montaña. Al lado de la montaña había un río, el monje le dijo a Augusto que ese era el río del pasado, por que al final nunca pasa nada. Mientras crees- le decía el monje- y tienes fe, al final el río se lleva la sangre al mar. Ese era el acto simbólico del río que pasaba junto a la montaña. El monje le dijo a Augusto que verdaderamente pasa algo cuando dejas de creer. Y que también hay que creer en la vida mas silenciosa y humilde, que era la vida que tenía el monje por que la vida más silenciosa y humilde vale infinitamente mas que la mayor obra de arte. El monje- el alquimista- le confesó que hay locura tanto en las personas que sienten el existir con ansiedad, como las que quieren el no existir, y que por eso lo había elegido a el- a Augusto-. Augusto le dijo que si pudiera elegir entre la existencia absoluta y el no-existir elegiría el no-existir, es decir en llevar una vida en el anonimato, pero eso le dijo el monje tampoco es posible.

Por fin llegó le día de escalar la montaña, Augusto y el monje se abrigaron fuertemente, ya que hacía bastante frío, y además supondrían los dos que en la copa de la montaña- si llegaban a ella-, tendría que hacer bastante frío. Carolina los acompañó hasta la ladera de la montaña. Les dijo a los dos que tuvieran cuidado, mucho cuidado. Augusto y el monje alquimista empezaron a escalar la montaña, esa aventura de escalar la montaña iba a ser un acto rotundo de fe. Mientras subían por la montaña el monje le comentó a Augusto que no importa que en esta vida no creas en Dios. No importa que se pierda la tradición en el Dios de la religión católica. El monje le confesó que si no hay reflexión sobre uno mismo, es decir, tener una idea de Dios, no hay Dios que valga en tu vida. Augusto le dijo que la fe es algo que se consigue, es decir, que es lucha, lucha por la vida. Mientras seguían subiendo la montaña, el monje le contó un caso curios, fue el de un compañero de monasterio que contrajo un cáncer. En monje le dijo a Augusto que su compañero antes de contraer el cáncer era de los monjes del monasterio que menos fe tenía. Pero fue luchar por vencer su enfermedad, que casi se podría decir que había ocurrido un milagro por que la fe de su compañero había aumentado considerablemente hasta puntos desorbitados. El monje le dijo que es curioso que los hombres crecen ante las adversidades y reflexionan sobre las cosas de verdad ante las adversidades.

Pasaron un par de horas y pararon a comer algo aún faltaba un largo camino hasta llegar a la copa de la montaña, donde había un manto espeso de nieve. Al terminar de comer se pusieron en pie y continuaron la marcha. Desde allí arriba se divisaba un paisaje extraordinario.

Cuando quedaban pocos metros para llegar hasta la copa de la montaña, Augusto sufrió un desfallecimiento a causa del intenso frío y por el fuerte y gélido viento que soplaba. El monje le dijo que mirara la nieve, que mirara la montaña y sacara fuerzas de donde no las había para llegar hasta ella. Augusto le decía que ya no podía más y que abandonaba. Pero al final Augusto se levantó y llegaron hasta la copa de la montaña. Desde allí se contemplaba todo el Océano Atlántico. Estubieron un par de horas en la copa de la montaña, desde allí arriba el se veía el monasterio con sus enormes cascadas, empezaron a conversar:

- ¿Qué sensaciones tienes aquí arriba? Dijo el monje
- Sabes, estoy mirando las cascadas del monasterio, y tengo la sensación de haber salido de mi abismo. Esta aventura que hemos tenido juntos me ha llenado bastante. Dijo Augusto.
- ¡El abismo el abismo! La razón y el sentimiento se son potencias que se contradicen, flotamos en un medio vago entre el ser y la nada. Dijo el monje.
- ¡Fijate! Al fondo se ve el lago. -Augusto.
- Te voy a confesar el por que te elegí a ti para subir esta montaña tan mítica entre los habitantes de este pueblo. Te escogí a ti por que dudas de si vas a morir del todo. Yo pienso que, dudar sobre si moriremos del todo es algo necesario, y por eso el abismo entre la razón y el sentimiento.
- Pienso que ni la razón ni el sentimiento nos dan consuelo divino de vivir, por que en el fondo de la razón existe un odio hacia la vida y el sentimiento, es en el fondo trájico. Dijo Augusto.

El monje Alquimista y Augusto bajaron la montaña en dirección al monasterio. Al llegar a él Augusto fue a darse una ducha, decía que se encontraba un poco mareado. Carolina y el monje se sentaron en un sofá y empezaron a conversar.
Llegó la hora de la despedida Augusto y Carolina regresaban a la Romana -provincia de Alicante-. Augusto y el monje alquimista se dieron un fuerte abrazo, cuando se dieron el abrazo, el monje con una voz que parecía venir de otro mundo, le dijo al oido a Augusto:
- "Es el genio de la ficción el que crea la magia- es decir el amor"-.

Trabajo publicado en liceus.com sobre el 2006.










17.3.12

HISTORIA EN LA MUCHEDUMBRE. RELATO


Toda esta historia ocurrió durante el invierno de 1992 en una gran ciudad industrializada de las afueras de Madrid.

Ramón era estudiante de literatura y estaba preparando una tesis doctoral en la Universidad de Madrid. Ramón era un chico introvertido, muy buen estudiante, y de familia acomodada. Su padre era ingeniero de caminos y su madre era una escritora aficionada pero mas bien con poco existo.

Durante meses Ramón estuvo dándole vueltas a la cabeza en cual era el tema de la tesis doctoral. Al final tras largar reflexiones decidió hacerla sobre “el hombre como parte de una muchedumbre”. Realmente escogió el tema al azar por que creía perfectamente en sus posibilidades, ya que sabía que era un gran estudiante.

De repente un anticiclón continental se instauró en la Península Ibérica, las predicciones no anunciaban lluvias sino densos bancos de niebla que durarían aproximadamente dos semanas.

Ramón llamó por teléfono a un amigo también muy buen estudiante y le preguntó sobre que libro debería de leer para preparar bien su tesis sobre el hombre como parte de una muchedumbre. El amigo le recomendó un libro muy bueno. Ramón leyó el libro y aparte de servirle para preparar su tesis, le causó una gran curiosidad. El libro hablaba de un presunto asesino y pronto Ramón averiguó como se comportaban las masas.

Era un 5 de enero de 1992, las 8 de la mañana, había una espesa niebla que tapaba toda la ciudad. Ramón se levantó sobresaltado, había tenido una pesadilla. Ramón acongojado, decidió coger un cigarrillo del paquete de tabaco de su padre. Le dió unas cuantas caladas y fue a la cocina a desayunar. A las 10 de la mañana decidió salir de casa a almorzar a un bar cercano que había frente a su casa. Ramón se sentó en una silla junto a una ventana. Todavía estaba acongojado. Su atención se focalizó sobre la multitud, sobre toda la gente que supuestamente se dirigía a sus trabajos, o quien sabe. Durante ese 5 de enero la niebla espesa tardó 5 horas en disiparse.

Era otro día, un 6 de enero de 1992, nuevamente el despertador sonó a las 8 de la mañana. Esta vez Ramón se levantó un poco menos acongojado. También decidió como el día anterior ir a almorzar al mismo bar del día anterior. Cuando estaba nuevamente tomándose una taza de café su atención se focalizó nuevamente sobre la multitud, sobre ese tumulto de gente. Nuevamente la niebla tardó 5 horas en disiparse.

Un día nuevo volvió a amanecer sobre la ciudad, sin Sol puesto ya que la niebla seguía siendo muy espesa. Ramón se levanto acongojado nuevamente, se dirigió un día mas a desayunar. Entro en el bar y pidió nuevamente un café cortado, se volvió a sentar en la mesa que estaba junto a la ventana del bar. Mientras leía tranquilamente el periódico de repente algo nuevo pasó aquel día por que tenía que pasar. La atención de Ramón se focalizó sobre un hombre de unos 50 años, vestía ropa de piel y el hombre tenía un sombrero, iba sin afeitar. Ramón pagó el café y empezó a seguir a ese hombre, ya había averiguado algo más para preparar su tesis. Lo siguió, los dos en la multitud. El hombre ese 7 de enero de 1992 todavía no se había percatado de que Ramón lo seguía. Iban los dos uno espalda al otro entre toda la gente. De repente el hombre se paró y entró a una tienda que vendían utensilios de cocina. Ramón paró, el corazón le latía muy deprisa. Se asomó por el escaparate y vio al hombre comprar un cuchillo. De repente el corazón de Ramón se aceleró todavía mas. El hombre salió de la tienda y al ver a Ramón aceleró su marcha. Ramón acongojado se dirigió a su casa, estaba cansado.

Otro día nuevo en esa ciudad industrializada llegó, Ramón ese día no oyó el despertador, que sonó puntual a las 8 de la mañana. Ramón se levantó a las 10. La niebla volvió a hacer acto de presencia ese día este día la niebla no se retiraría en todo el día.

Ramón empezó a escribir su tesis sobre el hombre como parte de una muchedumbre. Está claro que Ramón era una persona inteligente, ya que generalmente las masas, las muchedumbres tienen un coeficiente intelectual bajo según los estudios de Ramón. Así pues Ramón escribió su tesis doctoral sobre las muchedumbres. Le costó escribirla 3 meses.

El anticiclón continental abandonó la península y con ello los densos bancos de niebla dejaron paso a días soleados pero muy fríos. Ramón entregó su tesis en la Universidad de Madrid, sacó un 8.7.

Ramón y sus amigos decidieron celebrar la gran nota de Ramón con una gran fiesta. Se fueron a la zona de discotecas de esa gran ciudad. Pero Ramón seguía en el fondo muy acongojado...

Otro anticiclón continental se volvió a instaurar sobre la península y con ello nuevamente harían acto de presencia las nieblas.

Era un 10 de febrero de 1992 y Ramón se volvió a levantar muy acongojado. Esté día decidió no bajar al bar y tomarse su café matinal en su casa. Se sentó a ver la televisión y las noticias informaban de un asesinato. Ramón tras el reportaje informativo se dio cuenta que ese presunto asesino era el hombre que persiguió para realizar su tesis sobre las muchedumbres. Ramón se estremeció muchísimo, su corazón se retorcía y quedó petrificado. No sabía lo que le estaba pasando. No tiene lógica ya que era un asesinato mas que cuentan los telediarios y, además tenía motivos para estar contento ya que había sacado muy buena nota en su tesis doctoral. Apenas se sentía su cuerpo y su corazón se le retorcía.

Ramón decidió llamar a un amigo para pedir ayuda. El amigo se aconsejó de un buen psicoanalista que había en su ciudad. Ramón fue a internet y averiguó donde estaba situado su despacho para coger cita.

El anticiclón continental desapareció de la ciudad para dejar paso a días despejados y un poco mas cálidos.

Era un 27 de febrero de 1992 y Ramón le tocaba cita con el psicoanalista. Ramón tocó al timbre y la puerta se abrió. Ramón entró, y se quedó sentado en la sala de estar. De repente un chico lo llamó y le invitó a pasar.

  • ¿Que te pasa?
  • Me siento muy acongojado y ansioso
  • ¡Quieres que te diga la verdad!
  • Si dímela
  • No existes....y has venido aquí para pedirme que existas.
  • Pero..señor ¿Que soy?
  • No eres más que un producto de mi imaginación – le dijo a Ramón-.
  • Pues si no haces que exista te mataré yo.- le dijo Ramón.-
  • !Pues tal es mi sentencia....! ¡Que morirás! Soy un genio y yo también me siento muy solo como tú y si te doy la existencia me sentiría mucho mas solo...¡Morirás! ¡Tal es mi sentencia y sal de mi sala ya!


Un día 28 de febrero de 1992 se encontraron en cuerpo sin vida de Ramón. Se le practicó una autopsia y no encontraron nada sospechoso, alegaron muerte natural.

Un 5 de marzo de 1992 un amigo de Ramón fue a visita a su difunta madre, la madre lo dejó entrar a la ya exhabitación de Ramón. El chico observaba toda la habitación, de repente su atención se focalizó sobre un libro, que era un estudio de el “hombre como parte de una muchedumbre”. El autor del libro se llamaba Christian.  De repente el amigo de Ramón intuyó que habían nombrado en la televisión la muerte de un psicoanalista, era él, el psicoanalista.