Lo absolutamente vivo es en rigor ininteligible, esto es, incomprensible. La mente busca lo muerto pues lo vivo se le escapa. La ciencia es un cementerio de ideas muertas aunque de ellas salga vida. Someter a las gentes al estado científico es un error. Si es cierto que existe mucha gente intolerante que no acepta los postulados de la ciencia. Hay que intentar buscar un término medio entre, el estado científico y lo absolutamente vivo.
Conforme ha avanzado el control social, esto es, la política, la filosofía de lo tangible se ha adueñado de nuestra forma de vivir, vasta que pongamos los informativos y oigamos a nuestros políticos discutir y discernir etc... Pero la vida anímica de una persona esta absolutamente viva, las gentes se hacen preguntas, todavía más los niños. Mi opinión personal sobre la religión y las ciencias es que, aunque empíricamente no se pueda demostrar la teoría de Jesucristo, tampoco los postulados de la psicología racional sobre el origen de la sociedad son por decirlo de alguna manera; de fiar. Creo que hay que buscar un término medio.
El libro de Og Mandino, titulado El vendedor mas grande del mundo, cuando lo leí me pareció la obra Unamuniana adaptada a nuestra época capitalista. Hay que tener en cuenta la insuficiencia de querer tener un universo transcendental teniendo hoy en día a las ciencias; Por lo que ellas aportan, en especial las ciencias puras y las matemáticas a la tecnología. También esto da como producto un individuo al borde de la estupidez y de la extinción; sin ver los pozos que tiene la sociedad, que, en eso que hoy llamamos modernidad todavía tenemos.
Por lo tanto existe un antagonismo entre Razón y sentimiento, esto es, entre el dicho científico: Todo es materia y el yo divido que ahora comentaremos, del que nace el Dios Unamuniano, el instinto de personificación.
EL YO DIVINO
Todo yo, sabiéndolo o no, va hacía la muerte propulsado en su proyecto por su querer- ser, fuente de conciencia que caracteriza el yo en su existencia. Este estado mental es lo que yo llamo Dios Unamuniano, el instinto de personificación, es esfuerzo por serlo todo. Conforme ha avanzado el control social las ciencias y la tecnología ese yo adaptado a la vida cotidiana actual sería el dicho: yo soy la gente.
Instinto de personificación, Definición mas concreta:
La conciencia, aun antes de conocerse como razón, se siente, se toca, se es más bien como voluntad, y como voluntad de no morir.