1.4.12

ARGUMENTO DEL IMPULSO POR CONOCER Y VIVIR.

El mundo como representación, así en total como sus partes, es la objetivación de la voluntad, o en pocas palabras, la voluntad hecha objeto, es decir, representación. Esta es la determinación por la cual un ser humano aspira a conocer y a vivir en virtud del primer concepto: conocimiento

Ya en otros ensayos he nombrado a los “prototipos ideales" como la manifestación de las ideas platónicas eternas y inmutables; adaptadas a nuestra era de la información. Que es la base del conocimiento epistemológico.

Cuando la molécula de hidrógeno entra por nuestra nariz, esa molécula es “eterna e inmutable”, o mejor, la “forma” de la molécula de hidrógeno por persistir en la naturaleza indefinidamente tenderá a tener su propia “forma”. Decir, que, tiempo espacio y causalidad (pensamiento) no es para todos la misma forma en especial el pensamiento. Lo cual significa que la vida toda en su forma mecánica es finita, pues tiempo espacio y causalidad ( pensamiento) son grados e impulsos hacia conocer y vivir. Así pues, igual que cada molécula de hidrógeno es un prototipo innato que tiene su “forma” eterna e inmutable por persistir en la naturaleza; el ser humano en el mayor grado y el “acto” mas claro de un impulso hacía conocer y vivir. Es mas, es esclavo de este impulso: conocer y vivir. Así pues, el ser humano es el “acto” de mayor grado en la naturaleza por persistir en ella misma, hasta el mayor grado: tal sentencia: de que el “mundo es mi voluntad” o viceversa, el “mundo es mi representación”. El objeto por conocer son todas las ideas que se “reproducen” en una infinitud de individuos y de cosas particulares, que no son mas que copias “eternas e inmutables” de todos los cuerpos orgánicos e inorgánicos, de su persistencia en la naturaleza. Claro está que habrá gente que no se encuentre en este “acto”, bien puede ocurrir por que la voluntad no se ha hecho objeto de si misma, lo cual ocurrirá, y mientras mas tarde ocurra más temblará dicho sujeto cuando tal sentencia se imprima en su cerebro. Otro caso por el cual un sujeto no capte tal “acto”- conocer y vivir- sea por el mito de la caverna de Platón por la cual los hombres solo perciben las cosas que captan los sentidos; posiblemente en estos grados de conocer no se llegue a comprender este impulso -conocer y vivir-. Imaginemos que no poseemos mas que la percepción de las cosas pareceremos a hombres que se hallan en una caverna oscura, a todos de manera en la cual no puedan volver las cabezas, ni ver sobre la pared que esta enfrente a ellos ya la luz de la hoguera que arde a su espalda, mas que las sombra de las cosas reales que se agitan en el espacio comprendido entre ellos y el fuego, de suerte que no ven ni a sus compañeros ni a su mismo cuerpo más que como siluetas proyectadas sobe el muro. Así pues, tiempo espacio y causalidad pertenecen mas que a su fenómeno, puesto que son las formas que pertenecen a nuestra forma de conocer, como todo principio y todo fin, así pues, el conjunto de la experiencia demuestra la finitud de la vida humana bajo el principio de la Razón. Otra forma  de conocer la vida serian grados inferiores o superiores en cuanto a la anulación de la imaginación mecanicista. En el grado inferior se anula la ley causa- efecto. En el grado superior se llega al objeto del arte, un arte comprometido en representar las ideas que se “reproducen” en toda la naturaleza y como tal también este tipo de arte se encuentra con la con la ley causa- efecto, y a su vez con una imaginación más libre.