1.7.13

REFLEXIONES EN LA MELANCOLÍA. RELATO.

Alberto y David eran dos estudiantes de psicología de la Universidad de Barcelona. Uno de ellos se estaba haciendo experto en neurociencias y David el otro estudiante de psicología era un estudiante modesto, sacaba notas un poco bajas. Pero aún  así podría ser candidato a poder conseguir sacarse la carrera. Era el verano de 2013, en un país que se estaba haciendo una masacre a la clase media. Alberto y David eran chicos acomodados, de clase media, trabajadores y ambiciosos. Sus  identidades no  se habían difuminado, como creo que la cualquiera  que sabe elegir y buscar lo que necesita. Pues todas las personas tenemos necesidades diferentes.

Alberto, el neurocientífico una tarde se encontraba melancólico en su casa, aburrido quizá. Entre todos los libros de neurociencias curiosamente se encontraba la  Santa Biblia. No le dio mucha importancia al verlo, pero era tal el estado de melancolía que lo cogió para leerlo. De repente su atención Voluntaria creció, pensaba..."esto si que son palabras".

En ese mismo Verano de 2013 Alberto y David se volvieron a juntar.

- Fíjate lo dificil que es captar rasgos del afecto intagibles -dijo Alberto-.

- No me extraña, en un mundo capitalizado por la voluntad económica...-dijo David-.

- Lo que cuesta la tolerancia ente seres humanos. -dijo Alberto-.

- Eso en un futuro no tan solo va a ser empresa  de la filosofía. -dijo Alberto-.

- Si que es cierto, la verdad es incognoscible.

- ¿Entonces?... ¿Qué conclusiones podemos sacar del mundo?

- Mira curiosamente a llegado a mis manos La Santa Biblia. -dijo Alberto-.

- Y... ¿A que conclusiones has llegado? -dijo David-

 - Que lo que he leído si que son palabras de verdad. -dijo Alberto-.

-  Pero...es aplicable al mundo o a las personas? -dijo David-.

- Lo importante es creer en algo, tener fe en algo...la humanidad globalizada jamás llegará a algo en concreto, pero una persona si que puede.

- ¡Entonces!... ¿Has encontrado ahí la vedad?

- En ciertos fragmentos si, en otros e dudado- -dijo Alberto-.

- ¡Entonces! ¿Qué falla?

-Sabes cual es la diferencia entre la felicidad - si no absoluta- y la amargura. -dijo Alberto-.

- Ya lo se, las aptitudes. Las aptitudes respecto a nuestra condición de seres humanos. Perdemos la pasión, perdemos la  ilusión, perdemos el optimismo y eso es un error. Por cierto quiero que me dejes la  Santa Biblia, en dogma de la religión católica.

David un 12 de Abril de 2013 empezó a leer la Santa Biblia. Tubo las mismas impresiones que Alberto, y en una  página decidió cerrarlo, y pensaba..."esto si que son palabras".