6.2.13

DE LA NATURALEZA ANTROPOLÓGICA DE LA FELICIDAD

El tiempo es el que da sentido auténtico a nuestras vidas. Dejando de una lado el sentido interior; el tiempo es ese gran mensajero, es ese pepito grillo que es nuestra conciencia humana. Por una parte el sentido interior es puramente neuronal, esto es, conexiones sinápticas reproducen en los neurotransmisores el propio sentido interior. Este va por ciclos. Estos ciclos estás determinados por impulsos fisiológicos, el tiempo que haga y nuestros propios hábitos. Es pues que el sentido interior es puramente materialista, pues lo procesa todo el tejido orgánico de nuestro cuerpo. Pero si en este blog hemos dado por hecho que el alma humana es la memoria, esta, la memoria siendo capaz de almacenar una inmensidad de datos, datos útiles para adquirir habilidades sociales ect… pero creo que hay algo inmaterial, un torbellino inorgánico que se rebela entre todas las neuronas: el amor. Por lo tanto la mente o cerebro es capaz de palpar algo fuera de ella, pienso que por desesperación. La vida no puede esperar. En realidad la vida no espera, desespera. Muchas cosas que crees que tienes o proyectos conseguidos o por conseguir no los deseas realmente. Solo deseas realizarte como ser humano, solo deseas el amor recíproco, romper tus circuitos sinápticos en mil pedazos. Convertirte en un siervo del amor , esto  es, romper las barreras  de la materia bruta- de lo inconciente-. En realidad mucho de lo que has conseguido lo valoras mucho, pero valorarás  mas despertar de la materia bruta, liberare de la materia bruta de la que estas compuesto. Según Einstein la imaginación es mas importante que el conocimiento. Una mujer pulcra y autónoma desea explorar sus zonas mágicas. Un hombre servicial desea dar calor a los demás. Muchos científicos de élite han confesado creer tener una fuerza oculta que los empuja a luchar… por inventar nuevas medicinas, que ayuden mas a curar a enfermos esto es, ellos han confesado estar poseídos por una extraña fuerza espiritual que los impulsa a no rendirse nunca. Creo que todos tenemos una fuerza oculta y espiritual que nos empuja a luchar y a no rendirnos nunca. Quizá definir a Dios sea un disparate de idea. Pero la búsqueda de la felicidad, de realizarse se logra con esa parte que es capaz de captar algo fuera de la mente o cerebro. Técnicamente es la conciencia pura, que es el instante metafísico que es la vida. Esto es, que el tiempo articula la conciencia pura en un miserable instante metafísico que es ese algo que palpamos fuera de la mente-cerebro. En términos filosóficos, ese “pulgón” que quiere revolucionarnos. En términos poéticos, el poeta, siervo del amor, de la vida, el yo puro, el yo servicial. Insisto, definir a Dios es un disparate de idea por que en Dios no esta escrita la verdad.  Aprendemos tarde o temprano unos hábitos para solucionar nuestros problemas, incluida la comunidad científica que lleva un método escrito.Si en Dios no esta escrita la verdad no podemos definir a la conciencia pura, solo nos llega como representación del instante metafísico que es la vida.