El pensamiento es la determinación de todos los fenómenos psicológicos, como proyección al infinito del yo.
La repulsión psicológica hacia la mayor repugnancia del pensamiento hace que nos perdamos en el abismo de la mente profunda donde tal repulsión psicológica hace que no podamos experimentar que hay debajo de nuestros pies. Esta es la naturaleza antropológica de los mortales. Ahora bien los inmortales tampoco saben que hay encima de sus cabezas, pues el cielo al que miran no es sino la proyección del yo al infinito, pues ...¿ A que sabe una nube? Por lo tanto los inmortales también experimentan algunas repulsiones psicológicas, como ciertas enajenaciones, como estar un poco fuera de sí.
Las motivaciones complejas, tales como el aprendizaje, la seguridad, un estatus, sociabilidad, dependencia, independencia es la pura objetivación de todos los motivos, tanto fisiológicos como todos en general. Hay es donde yo encuentro el politeísmo y al sujeto motivado generado sino como un devenir del yo donde las repulsiones del pensamiento, el no poder atrapar un objeto en el pensamiento hace que no se pueda experimentar que hay debajo de nuestros pies. Por lo tanto podríamos llegar a la siguiente proposición: Los inmortales son la proyección al infinito del yo, más que como una ecuación infitesimal. Luego llegaríamos a la segunda proposición: Los mortales son la repulsión del pensamiento, el politeísmo, un devenir, el sujeto motivado. Y como conclusión final... Los inmortales son capaces de generar un efecto cierto y determinado- en la naturaleza física-. Los mortales no son capaces de crear ningún efecto cierto y determinado en la naturaleza física-
Un ejemplo de ecuación diofántica o infinita es:
Esta ecuación tiene infinitas soluciones en los números reales. Como regla general, sin embargo, las ecuaciones que aparecen en los problemas tienen restricciones que nos ayudan a limitarnos a un pequeño número de casos e incluso a una única solución.
Por ejemplo, en nuestra ecuación, si restringimos los posibles valores de e a los enteros positivos, tenemos 4 soluciones para :
(1,4) (2,3) (3,2) (4,1).
Un ejemplo de ecuación diofántica o infinita es:
Esta ecuación tiene infinitas soluciones en los números reales. Como regla general, sin embargo, las ecuaciones que aparecen en los problemas tienen restricciones que nos ayudan a limitarnos a un pequeño número de casos e incluso a una única solución.
Por ejemplo, en nuestra ecuación, si restringimos los posibles valores de e a los enteros positivos, tenemos 4 soluciones para :
(1,4) (2,3) (3,2) (4,1).

