31.7.13

PERDÓNAME RAZÓN POR HABER ENFERMADO. APOLOGÍA DEL ARTE.

La expresión. Este es el concepto principal del Arte. En el Arte el Alma está homogenea. Y a través de la expresión como denominador común del arte el artista intenta expresar todos los componentes del Alma - que están en estado de complicación-. En este sentido el alma está inmóvil - nada se crea nada se destruye-.

Los motivos en el arte se hacen muy complejos. Motivación significa movimiento, estar motivado es marcarse objetivos concretos. La motivación es extraordinariamente necesaria para los haceres cotidianos. Pero la Razón ha enfermado de amor a la vida. ¡Perdone Señora Razón por haber enfermado! Sin darnos cuenta nos hemos trasformado en sujetos de consumo, la ley de la oferta y la demanda es una ley ecuánime para todos, práctica y necesaria. Pero...¿Quién se ocupa de expresar lo que callamos todos? El artista.

Generalmente el arte es subjetivo. Como una de-gustación espiritual de expresar algo. Como un alma enamorada de la vida, un yo que quiere abrir las ventanas de su alma. Y esto no es cualquier cosa. Por lo tanto el espectador le gusta el arte, por que en el arte también está la verdad. Los artistas que luchan por expresar la belleza escondida en la experiencia humana son los que logran el éxito.

También pintores como el Ruso kandindy (de los pocos que no se han hecho muy famosos y   conozco) fueron los primeros que se atrevieron a hacer el arte mas objetivo. Con expresión de motivos - y esto si que es una cosa realmente difícil-. Esto es, quien tiene sus motivos bien anclados también puede crear arte basado en la sociedad del derecho, como si la historia fuera lineal en vez de circular y así traspasar lo inimaginable. Expresar lo imposible, pues parece ser cierto que por suerte o por desgracia - quien sabe- la historia es cíclica.

Expresión, esto es el arte  a falta de mejor nombre. El espectador quiere ver lo que se esconde, que nadie ve, por que nuestra sociedad de consumo no nos deja ver. Cuando el alma está homogenea está enamorada de la vida, aunque el artista se pegue mil coces contra la Razón.




     






1.7.13

REFLEXIONES EN LA MELANCOLÍA. RELATO.

Alberto y David eran dos estudiantes de psicología de la Universidad de Barcelona. Uno de ellos se estaba haciendo experto en neurociencias y David el otro estudiante de psicología era un estudiante modesto, sacaba notas un poco bajas. Pero aún  así podría ser candidato a poder conseguir sacarse la carrera. Era el verano de 2013, en un país que se estaba haciendo una masacre a la clase media. Alberto y David eran chicos acomodados, de clase media, trabajadores y ambiciosos. Sus  identidades no  se habían difuminado, como creo que la cualquiera  que sabe elegir y buscar lo que necesita. Pues todas las personas tenemos necesidades diferentes.

Alberto, el neurocientífico una tarde se encontraba melancólico en su casa, aburrido quizá. Entre todos los libros de neurociencias curiosamente se encontraba la  Santa Biblia. No le dio mucha importancia al verlo, pero era tal el estado de melancolía que lo cogió para leerlo. De repente su atención Voluntaria creció, pensaba..."esto si que son palabras".

En ese mismo Verano de 2013 Alberto y David se volvieron a juntar.

- Fíjate lo dificil que es captar rasgos del afecto intagibles -dijo Alberto-.

- No me extraña, en un mundo capitalizado por la voluntad económica...-dijo David-.

- Lo que cuesta la tolerancia ente seres humanos. -dijo Alberto-.

- Eso en un futuro no tan solo va a ser empresa  de la filosofía. -dijo Alberto-.

- Si que es cierto, la verdad es incognoscible.

- ¿Entonces?... ¿Qué conclusiones podemos sacar del mundo?

- Mira curiosamente a llegado a mis manos La Santa Biblia. -dijo Alberto-.

- Y... ¿A que conclusiones has llegado? -dijo David-

 - Que lo que he leído si que son palabras de verdad. -dijo Alberto-.

-  Pero...es aplicable al mundo o a las personas? -dijo David-.

- Lo importante es creer en algo, tener fe en algo...la humanidad globalizada jamás llegará a algo en concreto, pero una persona si que puede.

- ¡Entonces!... ¿Has encontrado ahí la vedad?

- En ciertos fragmentos si, en otros e dudado- -dijo Alberto-.

- ¡Entonces! ¿Qué falla?

-Sabes cual es la diferencia entre la felicidad - si no absoluta- y la amargura. -dijo Alberto-.

- Ya lo se, las aptitudes. Las aptitudes respecto a nuestra condición de seres humanos. Perdemos la pasión, perdemos la  ilusión, perdemos el optimismo y eso es un error. Por cierto quiero que me dejes la  Santa Biblia, en dogma de la religión católica.

David un 12 de Abril de 2013 empezó a leer la Santa Biblia. Tubo las mismas impresiones que Alberto, y en una  página decidió cerrarlo, y pensaba..."esto si que son palabras".